Usted debe temer a Dios

Usted debe temer a Dios

2 de marzo de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

Isa. 66.2: «Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra«

INTRODUCCIÓN

I. El temor a Dios es algo tan necesario y vital en el cristiano, que en caso de faltarnos podríamos decir que sería poner en riesgo nuestra salvación. Esta característica o virtud, es esencial para poder tener comunión con el Creador, para ser obedientes, para ser sabios en nuestras decisiones de vida, para conocer mejor las Escrituras, para no pecar, y para un sinfín de bendiciones más.

II. Les invito a que con esmero y mucho interés, prestemos atención a esta lección sobre lo necesario del temor reverente a Dios.

EL TEMOR NOS CONDUCE A LA OBEDIENCIA A DIOS

I. La expresión «temblar a la Palabra» aquí mencionada por el profeta, alude a la persona que es temerosa de Dios, es una hipérbole, como cuando dice la Biblia que «los demonios creen y tiemblan» (cf. Stg. 2.19). Pero lo que nos debe llamar la atención es el hecho de que se dice que «Dios mira a aquel que tiembla ante su Palabra», es decir, a aquel que tiene un temor reverente, pues el temor reverente produce un carácter sumiso, un carácter dócil, uno que permite que la persona se deje amoldar por la Palabra de Dios. En otras palabras, el temor reverente es el elemento clave que permite que Dios tome el control de nuestras vidas.

II. Pocas personas hoy día «tiemblan ante la Palabra de Dios», y por ello, pocos son los que verdaderamente guardan un temor reverente hacia Dios. Muchos por la falta de ese temor no han obedecido al evangelio, ponen excusas: «no necesito ser bautizado», «yo no hago nada malo», «soy buena personas», «mi vida moralmente es ejemplar», «hago buenas obras con el prójimo», en fin. Pero la verdad es que de nada sirve tener todas estas cualidades sino existe el temor a Dios en nuestras vidas. Sin el temor a Dios no habrá obediencia a su Palabra porque nos creeremos autosuficientes, y no habrá una fuerza motivadora que nos impulse verdaderamente a obedecer a Dios. ¡El temor reverente es esa fuerza que nos mueve hacia la Palabra de Dios!.

III. La Biblia da un claro ejemplo de una persona que tenía todas las cualidades que por lo general la gente suele poner como excusa para no obedecer el evangelio: ¡Cornelio!. Cornelio era una persona como mucha gente reclama ser, era hombre de buenas obras, oraba siempre a Dios, era moralmente ejemplar, pero tuvo algo que a mucha gente le falta, y ese algo fue lo que hizo que al momento de predicársele la Palabra de Dios, él fuera movido a la obediencia, y aquello fue «su temor reverente», observemos:

Hch. 10.1-2: «Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2- piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre»

IV. Para Cornelio, el estar reunidos él y su casa, con Pedro y quienes le acompañaban para oír la predicación de Pedro significó nada menos que estar en la mismísima presencia de Dios, ¡cosa que no sienten muchos cuando se les habla del evangelio!; este detalle, pequeño pero significativo, nos muestra claramente cuán grande era la devoción y temor reverente que Cornelio sentía y tenía hacia Dios:

Vs. 33: «Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado»

¿CÓMO RECUPERAR EL TEMOR REVERENTE SI HA MENGUADO?

I. Una de las cosas esenciales que debemos hacer para recuperar el temor a Dios es estar en constante estudio de la Palabra de Dios; entre más escudriñamos las Escrituras, más aumenta nuestra sabiduría, y por ende más aumenta nuestro temor:

Prov. «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza»

II. Si yo me fortalezco en las Escrituras, y adquiero sabiduría de ellas, una de las primeras cosas que empezaran a emerger de nuestro ser será el temor reverente. Es más, ¿qué hemos de hacer?, ¿qué decisión respecto a ciertas cosas de nuestra vida debemos tomar?, ¿cómo elegir nuestra pareja si somos solteros?, ¿cómo actuar ante problemas matrimoniales, económicos y de otra índole?, ¿cómo dirigir nuestro camino en el ámbito religioso, familiar, laboral, financiero, y demás ámbitos de la vida?, la Biblia dice que si eres una persona temerosa de Dios, tendrás sabiduría, y Dios por medio de ella te mostrará la ruta que debe tomar:

Sal. 25.12: «¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger«

III. Inclusive, si deseamos entender temas profundos de la Biblia, esas partes «difíciles de entender» (cf. 2 Ped. 3.16), y si queremos adiestrarnos mejor en la interpretación de ella, el temor reverente es el ente que nos ayudará a comprenderla plenamente, porque además de conducirnos a un mejor entendimiento, nos conduce a intimar con Dios, y contemplarlo desde su esencia y verdadera naturaleza:

Sal. 25.14: «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto»

IV. Podemos notar estos rasgos de intimidad con Dios entre profeta y profeta. Por ejemplo, casi con todos los profetas del Antiguo Testamento Dios habló a través de ángeles, visiones, sueños, revelaciones; pero con ciertos profetas Dios intimó con ellos, y tuvo un trato diferente, algo preferencial por así decirlo de cierta manera:

Núm. 12.2-8: «Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. 3- Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. 4- Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. 5- Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. 6- Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. 7- No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. 8- Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?»

BENDICIONES QUE VIENEN GRACIAS AL TEMOR A DIOS

I. El temor a Dios nos aparta del pecado:

Éxo. 20.20: «Y Moisés les contestó: No tengan miedo. Dios ha venido para ponerlos a prueba y para que siempre sientan temor de él, a fin de que no pequen» (Versión Dios Habla Hoy).

Prov. 16.6: «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal«

II. El temor a Dios nos afianza más en las promesas que Él nos ha dado:

2 Cor. 7.1: «Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios«

III. El temor a Dios produce caridad:

Hch. 2.43-45: «Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44- Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45- y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno«

IV. El temor a Dios hace que la iglesia prospere; la Biblia dice que las iglesias cuando andaban en el temor del Señor, vivían en paz, sin contiendas, sin divisiones, sin partidismos, y además, el número de sus fieles aumentaba considerablemente, y se fortalecían espiritualmente:

Hch 9.31: «Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo»

V. Finalmente, el temor a Dios nos hará estar preparados y firmes para el día final. Si a usted le preguntaran ¿qué debes hacer para mantenerte firme y preparado para el gran día del Señor?, de tantas cosas que pudiésemos decir, la respuesta más breve sin lugar a dudas sería «témale a Dios». Pues ese temor te conllevará al resto de cosas que pudiésemos necesitar hacer para ser salvos en el día final:

Ecl.12.13-14: «El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14- Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala»

CONCLUSIÓN

I. Hermano, hermana, amigo que lees y oyes, ¡tú debes temerle a Dios!. ¿Ves lo importante que es desarrollar y perfeccionar cada día el temor reverente?.

II. Recuerda, el temor a Dios nos conduce a ser obedientes a su voluntad; Cornelio no obedeció sólo porque fuera una persona moralmente buena, sino porque fue un hombre temeroso de Dios junto con toda su casa.

III. La meditación constante, la continua oración, y sobre todo, el estudio exhaustivo de las Escrituras nos ayudarán a perfeccionar nuestro temor a Dios. Recuerde lo que dijo el salmista: «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen», y también el profeta «pero miraré a aquel que es humilde de espíritu y que tiembla ante mi palabra«. Piense en todas las bendiciones que vienen gracias al temor de Dios, y esfuércese por desarrollarlo en su vida, y si ya lo tienes, ¡hay que perfeccionarlo!

Germán Centeno A.

Evangelista.