Las oraciones de los santos.

Las oraciones de los santos.

7 de enero de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

«Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos» (Apocalipsis 5:9).

Dos son los objetos mencionados en este versículo, y no uno.

¿Es literal el uno y simbólico el otro? Si las arpas son literales y por eso se nos permite usar instrumentos musicales en el culto a Dios, también son literales las copas llenas de perfumes y debemos usarlas igualmente en el culto a Dios en la iglesia.

Que haya arpas literales en un dominio espiritual es totalmente incongruente.

Además, si este versículo prueba la autorización del uso de arpas en el culto de la iglesia, entonces prueba que cada uno tiene que tener su propia arpa. ¡Ni los sectarios pueden aceptar esto! Según Efesios 5:19, el corazón humano es el instrumento en el cual los santos alaban a Dios.

Muy bien, sin embargo, y aunque podemos abundar mucho sobre esta cuestión de los instrumentos musicales, nos queremos enfocarnos en las “copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”.

  1. Copas de oro. – Oro: El metal que se menciona por primera vez y con más frecuencia en la Biblia. (Génesis 2:11.) Desde el principio ha sido un metal precioso altamente valorado por su belleza, peso, rareza, color brillante y notable inalterabilidad, ductilidad y maleabilidad.

El oro era muy común entre los hebreos, tanto por su valor monetario como por su significado espiritual, relacionado a Dios.

Como es un metal muy valioso, los artefactos del Tabernáculo y del Templo de Salomón, por ejemplo, eran hechos de oro, o revestidos de oro. El sentido era que todo lo que fuera realizado para Dios debía ser del mejor material posible. El oro es muy resistente a sustancias que normalmente tienen efecto nocivo para otros metales. Resistente al agua y al oxígeno, por ejemplo, no oxidándose – actualmente vemos objetos de oro que, aun después de años bajo el agua del mar en naufragios, todavía presentan su forma y su brillo, sumergidos después de siglos. Como el oro prácticamente no cambia con el tiempo, eso es usado para simbolizar el carácter inmutable de Dios.  Entonces, al usar el símbolo de “copas de oro” para hacer referencia a las oraciones de los santos, nos está indicando EL VALOR LAS ORACIONES DE LOS SANTOS.

Lo lamentable es que, si hay una cosa a la que muchos cristianos dan poco valor, es a la oración.  La palabra “oración” es muy común donde hay cristianos. La palabra se oye en los lugares de reunión. Se oye en las pláticas de muchos hermanos. Se escucha sobre todo cuando hay necesidades, enfermedades, o proyectos. Pero la realidad es que se practica muy poco.  ¿Por qué? Porque no son muchos los que han entendido el valor de la oración.

¿Cuántos de ellos despreciarían una fortuna? ¿Cuántos de ellos despreciarían una moneda de oro? Son muchos los hombres que están dispuestos a morir, o a desgastarse por menos que eso.  Y si los hombres dan su vida, se desgastan, y hasta se juegan su destino eterno por algo menos valioso que el oro, entonces, ¿Cuánto valor tendrá la oración para ellos? Mis amados hermanos, es tiempo de que usted vea al valor que tiene la oración. No la descuide, no la deje olvidada. Sea generoso con ella, orando por los hermanos, por la sociedad, por el gobierno, y por sus mismas aflicciones; o bien, presentando a Dios acciones de gracias por su bondad y providencia.

Aunque muchos han dado poco valor a la oración, sepan que en el reino de Dios, ella sigue teniendo el mismo peso y valía. No caduca, no se devalúa, no se echa a perder. La oración del cristiano sigue teniendo el mismo valor. Las oraciones aún siguen siendo “copas de oro”.

Esto también nos enseña que si hay algo valioso que uno puede ofrecer a Dios, es la oración, y quienes no se acercan a Dios constantemente en oración, son mezquinos espirituales.  ¿Por qué es que no quieren ofrecer a Dios esto que es tan valioso? Al orar, estamos haciendo contacto directamente con Dios. Es un diálogo íntimo con él. De allí el valor que tiene. Cuando uno ama a una persona, el estar junto a él y dialogar con él, no tiene precio. Ni siquiera entra en consideración el horario, o si está lloviendo, o si hace un bien día. No importa el sacrifico que tengamos que hacer por estar con esa persona amada en contacto.  Luego, la oración es un buen medio para medir el amor que tenemos por Dios. Él nos ama, y por eso la oración tiene tanta importancia y valor. Él desea tener comunión con nosotros, no solo por medio de cumplir sus mandamientos en cuanto a nuestro estilo de vida, y nuestro culto correcto, sino por medio de este momento en que dialogamos con él. ¿Entiende usted, mi amado hermano, el valor que tiene la oración para Dios? Y si ese es el valor que él mismo le ha asignado, entonces ese mismo valor es el que debe tener para nosotros.

Otra simbología importante se debe al modo de purificar el oro. El metal dorado, muchas veces, es encontrado mezclado a otros minerales. Para separarlo de la escoria, es sometido al fuego. Derretido, es separado de las impurezas. Se refina cuando es necesario, pudiendo llegar al 99,9% de pureza. Así como el elemento, el ser humano temeroso de Dios muchas veces es “purificado” por el “fuego”, pasando por pruebas que lo vuelven más resistentes y más unido a Él.  Las copas de oro nos deben recordar la importancia de vivir en santidad. Si hemos de orar a Dios, debemos presentarnos con un corazón puro, y si no puro, al menos humillado para que nos perdone, para que nos purifique.  Las oraciones son un medio por el cual recordamos la importancia de ser puros, o en su defecto, de acercarnos a Dios para que nos limpie de toda maldad.  Muchos hermanos cometen el error de alejarse de Dios por causa del pecado.  Y aunque es verdad que el pecado nos separa de Dios, también es verdad que, confesando a él nuestras faltas, él está pronto para perdonarnos. La Biblia dice, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). ¿No fue esa la oración del publicano? Dice Lucas 18:13, “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.”  El siguiente verso, nos llena de esperanza al contemplar la respuesta divina. El verso 14, dice: “Os digo que éste descendió a su casa justificado”.  El mismo David, rogó a Dios por perdón en el Salmo 51. Dios nos concede esa pureza cuando buscamos su perdón en oración.

Un factor más le dio popularidad al oro: la practicidad de fabricarse objetos con él. Por ser un metal considerado “blando”, puede ser moldeado, o son hechas con él películas bastante finas, pero resistentes – la foliación, que garantiza la durabilidad a los objetos que reciben una camada dorada.  La copas de oro nos muestran la cualidad mansa y humilde de quien se acerca a Dios en oración. El que ora, reconoce humildemente que depende total y plenamente de Dios.  Como el salmista escribió, “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.” (Salmos 121:1, 2). La humildad y la oración son inseparables. Son como el sol y el día.  El soberbio, por su parte, se dejará guiar por el humanismo, creyendo que no necesita la ayuda de Dios. Creerá que él puede vivir con éxito, y que nunca tendrá necesidad de quien le ayude. ¿Es usted humilde como para reconocer que necesita de Dios? ¿Es usted humilde, de tal suerte que le busca día con día? Día con día hay que buscar su dirección, hay que pedir su misericordia, y hay que agradecer pos su bondad.

  1. Llenas de incienso – El incienso señala la fragancia y completa devoción que Cristo llevó ante Dios. “En todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre”, Malaquías 1.11. El incienso está asociado con la oración, tal vez por la relación estrecha que ésta lleva con la adoración. “Suba mi oración delante de ti como el incienso”, Salmo 141.2

La primera mención del incienso en el Antiguo Testamento se da en el libro del Éxodo:

«Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce; tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia; aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático (Ex 25, 4-6)

Vemos aquí el uso de incienso aromático para el culto a Dios.  “Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás” (Ex 30, 1 RV 1960).

El incienso nos dice que la oración es GRATA A DIOS. Es olor grato, es algo agradable.  Piense usted en cosas agradables, como el olor de una flor, o el olor de un buen perfume. ¿Cómo afectan a su ser, estas fragancias que todos conocemos bien? El olor de un bebé, el olor de una buena comida, el olor de un hogar limpio, de la ropa, de la madera, en todas partes hay fragancias que son gratas, como también que son desagradable.

Cuando somos santos, y vivimos conforme a la voluntad de Dios, dependiendo de él y reconociendo su providencia sobre nuestras vidas. La oración es AGRADABLE A DIOS.

¿Cambiará su forma de ver la oración? ¿La practicará más?  La oración de los santos es valiosa y grata para Dios, y eso mismo debe ser para nosotros.

Lorenzo Luévano Salas.

Evangelista.