La actitud de prosperar espiritualmente.

La actitud de prosperar espiritualmente.

27 de enero de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

3Jn 1:1-2 1El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. 2Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Introducción.

La mayoría de personas tienen el deseo de prosperar en este mundo, quieren lograr sueños, metas, sacar adelante sus proyectos, tener tranquilidad y paz económica, un hogar, una familia, hijos realizados, etc. son tantas las cosas que deseamos lograr, pero olvidamos la más importante de todas, la esencial para lograr cualquier cosa que se proponga, olvidamos la actitud de prosperar espiritualmente.

Los cristianos estamos mandados (no es elección) a prosperar espiritualmente, de hecho, debemos tener crecimiento, avance en nuestra relación con Dios, si esto no ocurre, usted fácilmente caerá de la gracia de Dios.

2Pe 3:17-18 17Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Evaluemos un poco esa declaración que da Pedro por medio del Espíritu Santo:

Lo primero que se observa es ese «antes bien» (gr. de, conjunción adversativa suave), con que se da cierto giro a lo dicho en el versículo 17. Lejos de dejarse llevar por el error de los sin ley, cayendo de la propia firmeza (lit.), los creyentes deben crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor. Eso es lo que, desde el principio (1:2, 8), les había deseado. «Insinúa obviamente, dice Lloyd-Jones, que el único modo de evitar el caer en la vida cristiana es avanzar. La única manera de evitar el retroceso es seguir adelante. No hay tal cosa como el quedar estancado en la vida cristiana.»[1]

Es importante entonces que, no dejemos de avanzar en nuestra vida cristiana, debemos procurar crecimiento constante y consistente para asirnos de la esperanza de la vida eterna y evitar estar en riego por la deficiencia que conlleva el abandonar la actitud de prosperar espiritualmente.

Cosas que Añadir.

2Pe 1:3-4 3Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

El apóstol Pedro en el versículo 3 nos presenta la suficiencia de la voluntad de Dios dada a los hombres por medio de su palabra, de la fe, del evangelio; y es por medio de esto que nos brinda la seguridad a los cristianos de que Él suplirá todas nuestras necesidades espirituales.

De hecho, la vida presentada en este versículo es la vida espiritual, la vida eterna al lado de Dios, no de una vida de libertinaje u oportunidad de hacer lo que nos parece o de vivir conforme a nuestro designio, es aferrarnos a las cosas y pensamientos de Dios.

Luego, el apóstol Pedro nos remite a una breve lista de cualidades, rasgos, distintivos que debe añadir el cristiano a su vida espiritual, enfatizando posteriormente que, si no tenemos estas cosas, estaremos con ceguera, discapacidad espiritual delante de Dios y ese supuesto deseo de salvación se verá truncado.

2Pe 1:5-7 5vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Cada cosa en la lista dada por Dios por medio de Pedro tiene su propósito, la de llevarlo a usted a prosperar espiritualmente. Incluso es redundante en cierta forma con los frutos del espíritu de los que habla Pablo, pero como bien sabemos, no es redundar, es afianzar la idea en la mente del cristiano de prosperar y crecer en esta profesión espiritual.

La enseñanza en si nos indica lo siguiente:

  • Vosotros también” – Todos los creyentes deben trabajar para crecer y prosperar espiritualmente.
  • Poniendo toda diligencia” – con esmero, con esfuerzo y dedicación, cada día procurar avanzar hacia adelante, recordando incluso lo anteriormente dicho, la única manera de evitar caer es avanzar, por consiguiente, poner de parte nuestra.
  • añadid” agregar, apropiarnos de, adquirir en nuestra vida espiritual lo que Pedro ya va a mencionar, incluso lo hace de una forma ordenada para entender el deber ser de nuestro crecimiento.

Después de habernos dado las razones por las cuales debemos nosotros considerar la actitud de prosperar espiritualmente, el Espíritu Santo por medio de Pedro nos dice que hacer, que añadir:

El paso principal de todos es la fe, a esa fe debemos añadirle virtud, la virtud es la excelencia moral en todas nuestras acciones, ser integro, honesto y sincero. Luego nos dice que a la virtud debemos añadir conocimiento, la voluntad de Dios, donde podamos siempre dar respuesta bíblica a los desafíos o situaciones que vivimos. El conocimiento es esencial, ya que, si no lo tenemos, corremos el riesgo de que la sinceridad y honestidad por si sola no nos ayude a prosperar espiritualmente como se debe.

Tenemos ejemplos, como el de Cornelio, un hombre temeroso de Dios, que hacía limosnas al pueblo. Él necesitó del conocimiento para lograr las promesas de Dios.

  • Un hombre sincero y honesto, temeroso de Dios.
    • Hch 10:1-2 1Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
  • Necesito del conocimiento.
    • Hch 10:22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.
    • Hch 10:33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.
    • Hch 10:48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

Ahora, al conocimiento debemos añadir dominio propio, la capacidad de controlar nuestra carne, porque el deseo del espíritu es contra la carne, se opone para no hacer las obras de Dios.

Gál 5:16-17 16Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Cuando logramos este paso importante, damos valor al conocimiento adquirido, el cual, sumado a la virtud y a la fe nos ayudara en el proceso subsiguiente para nuestra prosperidad espiritual.

El dominio propio nos da la capacidad de ser pacientes, añadir la paciencia, de resistir las dificultades o la presión del mundo, como dice Dios en su palabra:

Stg 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Stg 1:2-4 2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

El orden de Dios es perfecto y la manera de presentarnos su palabra demuestra aún más su sabiduría infinita, conoce perfectamente lo que necesitamos y nos ayuda en el proceso de crecimiento.

La paciencia, después de ser añadida a nuestro diario vivir, debemos colocarle piedad, aquello que, nos enseña a tener una practica devota hacia las creencias apropiadas acerca de Dios, el hombre que es piadoso, demuestra cada día la devoción que tiene para con Dios, le permite tener testimonio de vida para con sus semejantes.

Hch 22:12 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,

La piedad, de hecho, es un ejercicio importante en nuestra profesión cristiana, esencial para la prosperidad espiritual.

1Ti 4:7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;

A la piedad debemos añadir afecto fraternal correspondiente a la relación entre hermanos; especialmente como el afecto de aquellos quienes ahora son hermanos en la familia de Dios.

De hecho, el Espíritu Santo, por medio de Pablo nos da esta tarea.

Rom 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

1Ts 4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;

Finalmente nos dice añadir amor – el amor del que se habla acá es el amor agápe.

ἀγάπη agápe; de 25; amor, i.e. afecto o benevolencia; espec. (plur.) festín de amor: —ágape, amado, amor.[2]

Ese amor es el que se describe en:

1Co 13:1-8 1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Es un proceso, un trabajo que demanda interés de nosotros, el interés de tener una actitud de prosperidad espiritual, de crecer cada día para fortalecernos en Dios.

Después, Llevemos Fruto.

Jua 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Jua 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Llevar fruto es muy importante, de hecho, si no llevamos fruto habrá consecuencias. No es opcional el llevar fruto, es necesario para nuestra salvación.

Jua 15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

La prosperidad espiritual lleva al cristiano a dar frutos, a ser un representante digno de Dios en la tierra.

En un contraste hecho por el Espíritu Santo, por medio de Pablo, nos presenta la manera en cómo el espíritu lleva fruto y la clase de fruto, y también nos presenta la carne y sus frutos, y la clase de frutos.

Frutos de la carne Frutos del espíritu
Gál 5:19-21 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Cuando no se prospera espiritualmente, se cae fácilmente en estos pecados, y los frutos son consistentes con la vida fuera de Dios.

Gál 5:22-23 22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Cuando se prospera espiritualmente, se logra una vida en Cristo apropiada, conforme a su voluntad. Se logra consistencia en esa vida y suma la bendición de la salvación eterna.

Conclusión.

La actitud de prosperar espiritualmente es necesaria en el proceso y desarrollo de nuestra vida cristiana, en nuestra relación con Dios. El prosperar espiritualmente definirá nuestra vida en Dios.

2Pe 3:17-18 17Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

[1] Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry (p. 1871). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

[2] Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario (p. 1). Nashville, TN: Caribe.

Luis Felipe Torres.

Pastor de la iglesia de Cristo en Manizales, Colombia.