La Consecuencia, Una Joya Valiosa Y Raramente Encontrada En Algunos Predicadores.

La Consecuencia, Una Joya Valiosa Y Raramente Encontrada En Algunos Predicadores.

1 de febrero de 2021 1 Por volviendoalabiblia.org

El sabio Salomón comparó la ejecución de buenos principios con joyas que adornan a quien los practica (Prov. 1:8-9). No existe nada más bello en una persona, que el demostrar una alta educación en su comportamiento y en su trato hacia los demás. Muchos, a pesar de tener un alto grado de estudio académico, no tienen educación, pues se comportan pedantes y groseros. En verdad, tener conocimiento no es lo mismo que tener educación. El conocimiento en una persona educada, hace que sea placentero, como dice la escritura, “La lengua de los sabios hace que el conocimiento sea atractivo, pero la boca de un necio escupe tonterías” (Prov. 15:2 Nueva Traducción Viviente). Pero, de igual manera, “el conocimiento hincha de orgullo” (1 Cor. 8:1 Versión Dios Habla Hoy), para una persona sin educación.

Utilizando la analogía de Salomón, viendo la práctica de la educación impartida por parte de los padres en la vida de los hijos, como una bella joya que adorna a la persona, quiero hablar de una “verdadera y muy rara joya” que debería estar presente en todo cristiano; pero principalmente en aquellos que hemos tomado la responsabilidad de enseñar la palabra de Dios. Esta bella y rara joya es, la consecuencia.

¿A qué me refiero al hablar de “la consecuencia”? No me refiero al resultado de algo, por ejemplo, la consecuencia o resultado de una acción determinada. Al hablar de “consecuencia” me refiero a la cualidad de una persona que profesa algo y se refleja en su práctica, esto es, que una persona consecuente, actuara de acuerdo con las ideas y principios que proclama. Para todo cristiano, el ser consecuente puede ser la más grande herramienta para mostrar la superioridad del evangelio sobre cualquier otro sistema de fe. Pero, por desgracia, la falta de consecuencia ha causado un gran daño a la efectividad del evangelio; pues como dice el dicho, “más eficaz es un sermón practicado que un sermón predicado”.

El apóstol Pablo habló sobre el daño causado al plan de Dios, cuando se predica algo y al mismo tiempo, se practica algo diferente. Dice el apóstol: “Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas.” “¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás al juicio de Dios?” “Pero si tú, que llevas el nombre de judío y te apoyas en la ley; que te glorías en Dios, y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales, siendo instruido por la ley, y te confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los necios, maestro de los faltos de madurez; que tienes en la ley la expresión misma del conocimiento y de la verdad; tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se debe robar, ¿robas? Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿saqueas templos? Tú que te jactas de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios? Porque el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros, tal como está escrito.” (Rom. 2:1, 3, 17-24, Versión de las Américas). Como podemos ver aquí, esto no es un problema nuevo. ¡OH CONSECUENCIA! ¡Joya realmente valiosa y raramente encontrada en algunos predicadores!

Veamos algunos ejemplos modernos donde podemos ver lo inconsecuente que algunos predicadores hoy día pueden ser, en un vivo ejemplo de lo que Pablo condena en Romanos 2.

Cuando condenan a hermanos que no se congregaron, y ellos han hecho lo mismo. Qué triste es ver cuando algunos predicadores condenan y apuntan con el dedo a hermanos que, por alguna razón u otra, no se congregaron, y ellos son culpables de lo mismo. Durante la pandemia que nos ha afectado mundialmente, algunas congregaciones tuvieron que tomar la difícil decisión de suspender su reunión en persona, debido a la situación particular de esa congregación. Y no faltó algún hermano que saliere a predicar condenación a quienes tuvieron que hacerlo, y a resaltar su gran fe en que, a pesar de la pandemia, no dejaron de congregarse. Pero, conozco un caso, donde el hermano hizo exactamente eso, al condenar a quienes dejaron de congregarse a causa de la pandemia, y ese mismo hermano, en el pasado, canceló la reunión del primer día de la semana por razón de que uno de los miembros no podría reunirse por causa de enfermedad y otro, por otra razón, tampoco iba a estar ahí a pesar de que ya estaba avisado de que venían visitantes desde lejos para estar en el culto. Entre 20-25 personas viajaron un par de horas solo para encontrar a nadie y regresar tal como llegaron, sin escuchar el evangelio. ¡OH CONSECUENCIA! ¡Joya realmente valiosa y raramente encontrada en algunos predicadores!

Cuando condenan el chisme y ellos mismos son los más chismosos. He escuchado muchos sermones muy buenos acerca del pecado del chisme y los rumores. Pero, qué triste es ver a predicadores que, a sabiendas que lo que están diciendo no es verdad, no solo repiten tal información, sino que hasta embellecen lo que cuentan para desprestigiar a la persona de la cual están esparciendo esos rumores. Los enemigos de Jesús decían de él, “¡Es un glotón y un borracho y es amigo de cobradores de impuestos y de otros pecadores!” Pero, noten lo que Jesús dijo sobre eso, “Pero la sabiduría demuestra estar en lo cierto por medio de sus resultados” (Mateo 11:19 Nueva Traducción Viviente). En otras palabras, la verdad saldría a luz tarde o temprano, y para desgracia de muchos chismosos y calumniadores hoy día, la verdad está ahí, y tarde que temprano, les descubrirá. ¡OH CONSECUENCIA! ¡Joya realmente valiosa y raramente encontrada en algunos predicadores!

Cuando dicen defender la necesidad de ser bautizado para ser salvo, y al mismo tiempo, han dicho que una persona arrepentida que no logro ser bautizada por causa de fallecer en camino a ello, es salva gracias a su arrepentimiento genuino. Cuando un predicador esta correctamente enseñando que es necesario ser bautizado para recibir la salvación, y a la misma vez cree que bajo ciertas circunstancias (como el caso ya mencionado) se puede ser salvo, muestra realmente lo poco que entiende de las Escrituras. No importa cuantas veces predique correctamente que se es necesario ser bautizado para ser salvo, si cree que es posible ser salvo en un caso como el mencionado, sin ser bautizado, eso es ser inconsecuente e hipócrita. O es uno o es lo otro, pero las dos cosas no pueden estar correctas pues son totalmente opuestas. ¡Cuánto daño se le hace a la causa del evangelio cuando tal falta de estabilidad doctrinal existe! Por esa razón, dijo Santiago, “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1, RV-60). Nuestras palabras tienen peso, y pueden ayudar bastante a la causa del evangelio; pero también pueden dañarla, y en el proceso, condenarnos. Dijo Jesús, “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12:36-37 RV-60) ¡OH CONSECUENCIA! ¡Joya realmente valiosa y raramente encontrada en algunos predicadores!

Podríamos citar muchos otros ejemplos de inconsecuencia entre lo que algunos predican y su práctica, pero creo que con esto se logra ver la importancia de ser consecuentes en nuestra fe. Dijo Jesús, “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:15-20 RV-60). Recordemos también la advertencia del apóstol Pablo, quien dijo, “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.” (Tito 1:16 RV-60).

Guillermo Álvarez.

Evangelista.