A ÉL OÍD, LECCIONES DE LA TRANSFIGURACIÓN.

A ÉL OÍD, LECCIONES DE LA TRANSFIGURACIÓN.

18 de febrero de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

La Transfiguración Es Evento Único

Los tres discípulos que tuvieron la dicha de estar presentes en la transfiguración del Señor fueron Pedro, Santiago y Juan.  Este gran evento es registrado por Mateo (17:1-9), Marcos (9:2-10), y Lucas (9:28-36).  Mateo, al describir la transfiguración del Señor dice “resplandeció como el sol” (17:2).  Marcos dice, “sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas, tal como ningún lavandero sobre la tierra las puede emblanquecer” (9:3).  Y Lucas, “la apariencia de su rostro se hizo otra” (9:29).  Y de Moisés y Elías dice que aparecieron “en gloria” (9:31).  Tiempo después, Pedro como testigo ocular de este acontecimiento, lo recuerda y lo describe así: “… fuimos testigos oculares de su majestad.  Pues, cuando El recibió honor y gloria de Dios Padre, la majestuosa Gloria le hizo esta declaración: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; y nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con Él en el monte santo” (2 Pedro 1:16-18).   

Los discípulos no sabían lo que sucedería en aquel monte.  Para ser un milagro tan significativo, no estaba profetizado, ni anunciado previamente, ni esperado, ni vuelto a ser repetido.  Fue único (como todo lo relacionado al Señor, es único).  Además, se les mandó guardar silencia hasta después de la resurrección.  Entonces, ¿Dónde estaba el valor de este milagro? ¿Cuál era su propósito?  Este milagro, la transfiguración, estuvo muy bien ligado al plan de redención.  Si, tiene relación con la muerte, la resurrección, el establecimiento del reino, y la Divinidad del Señor.  Y, el tiempo en que ocurrió, fue en el momento preciso que preparó las mentes de los discípulos para lo que pronto enfrentarían. 

La Transfiguración Confirma Que Cristo Es Dios.

¿Qué sucedió seis días antes para que Mateo escribiera, “seis días después” (17:1)?  Como seis días antes, Pedro había confesado que Cristo es Dios.  El Señor lo bendice (16:17) por esta confesión.  Luego, el Señor les revela que va a padecer, y ser muerto, y resucitar al tercer día (17:21). Pedro y los demás discípulos están creciendo, están comprendiendo que Cristo es Dios.  Pero, aún no entienden bien el plan de Dios.  Pedro aún no entiende lo de la muerte y le dice, “¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá.”

Tal vez sea una reacción natural de Pedro, pero el Señor le reprende con estas palabras fuertes, “¡Quítate de delante de mí Satanás!  Me eres piedra de tropiezo” (17:22,23).

Es dentro de este contexto que comenzamos a leer lo que seis días después sucedió, la transfiguración.  Estos tres discípulos fueron testigos de la “majestuosa gloria” del Señor Jesús.  Esto les confirmó lo que Pedro confesó, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.  Ser “Hijo” es ser “Igual” a Dios.  Cristo es Dios. 

También aparecen Moisés y Elías, en gloria (Luc. 9:31).  Son los representantes de la Ley y los Profetas.  También se relacionan en que ambos son grandes profetas e hicieron grandes milagros.  A ellos se les apareció Dios y no es casualidad que esto ocurriera en un monte llamado Sinaí. (Éxodo 33, 1 Reyes 19).  Ambos, también como el Señor, sufrieron el rechazo de su propia gente. 

También, algo indica el hecho de que Moisés y Elías solo permanecieron un tiempo con el Señor y después sucede que se retiran de Él, dejándolo solo.  Ahora solo queda Jesús.  El tiempo de la Ley y los Profetas se retiraría.  Ahora queda Jesucristo.  “A Él oíd” es la voz que salió de la nube y se dirige a Cristo porque Él es la Autoridad Suprema (Lucas 9:35).

La Transfiguración Establece Que La Autoridad Es Cristo.

La voz salida de la nube es la voz de Dios que exige que toda persona escuche a Jesús.  Él es quien tiene toda la autoridad.  Pocos días después de esto, Él dijo, “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).   

Es por esta razón, la de enseñar la autoridad de Cristo, por la que Pedro escribe recordando este evento de la transfiguración.  Pedro reconoce que tenemos la palabra de Cristo más segura, y es dada a los hombres por inspiración del Espíritu Santo.  El cristiano no sigue “fábulas” (“cuentos supersticiosos”, según algunas traducciones). No, el creyente sigue la verdad de Dios, la autoridad de Cristo.  La voz del cielo decía, “A Él Oíd”.  Los apóstoles tenían la verdad de Cristo por inspiración Divina. Es la verdad de Cristo que permanece escrita.  “Y así tenemos la palabra profética mas segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19-21).

Los tres discípulos oyeron la voz de Dios que decía, “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido: A El oíd” (17:5).  Ha comenzado una nueva era.  Ahora, Dios nos habla a través de su Hijo, Jesucristo (Hebreos 1:1,2).  La Ley Antigua (llamada Ley de Moisés) y los Profetas (el resto del Antiguo Testamento) quedó clavado en la cruz (Col. 2:14; Ef. 2:15,16).  Esta ley es buena y útil para nuestra enseñanza, pero no fue diseñada para nuestra salvación (Rom. 3:19,20).  Para esto, tenemos el evangelio, la Ley de Cristo que obedecemos para salvación (2 Tes. 1:8,9).

La Transfiguración Muestra La Gloria De Cristo y La De Su Iglesia.

Seis días antes, el Señor había prometido el establecimiento de su iglesia (16:18).  El versículo siguiente habla de darle a Pedro las llaves del reino de los cielos (16:19).  Aquí, el reino se refiere a la iglesia.  Pedro (junto con los demás apóstoles), al anunciar las condiciones de salvación, con esas llaves abrió las puertas a los judíos obedientes para que entraran a la iglesia, y ser parte del grupo de salvos (Hechos capítulo 2).  Siete años después, en Cesarea, abrió a los gentiles también (Hechos capítulo 10). 

En Mateo 16:27,28, el Señor dice que El vendrá “en la gloria de su Padre” y que algunos de ellos, sin haber muerto todavía, podrán ver “al Hijo del Hombre venir en su reino”.  Esto es, van a presenciar el establecimiento de la iglesia como lo registra Hechos capítulo dos.

La transfiguración les confirmaba lo que les había dicho de El mismo y de Su iglesia.  Cristo resucitó en gloria, ascendió en gloria, y la iglesia también se estableció en gloria.  Seguramente, la visión les recordó lo que el Señor les había dicho seis días antes.  Seis días después, pueden ver el plan de Dios con más claridad. 

La Transfiguración Revela El “Éxodo” De Cristo.

En la transfiguración, el Señor se reunió con Moisés y con Elías quienes hablaban de la “partida” (gr. “éxodo” o “muerte” según algunas versiones) de Jesús, que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén (Lucas 9:31).  El tema de la conversación entre ellos fue acerca de la muerte de Jesucristo.  Este es el tema de la Biblia.

Moisés y Elías aparecen (vivos, por supuesto) después de cientos de años de haber muerto, y de entre todo de lo que pudieron hablar, escogieron hablar de la muerte del Señor Jesús.  Ese era su tema de plática. 

Tal vez, el escritor de este himno pensaba igual:

“Grato es decir la historia del celestial favor, de     Cristo y de su Gloria, de Cristo y de su amor.  Me agrada referirla, pues, sé que es la verdad.  Y nada satisface cual ella mi ansiedad.  ¡Cuán bella es esa historia!  Mi tema allá en la gloria será la antigua historia de Cristo y de su amor (Cantos Esp., No. 18).

Era propio que hablaran del “éxodo” ya que Dios escogió a Moisés para la “partida” del pueblo de Dios fuera de Egipto.  Elías también “partió” de este mundo en un torbellino (2 Reyes 2:1).  El éxodo del Señor es su “partida” fuera de este mundo.  La partida de Cristo es Su muerte que cumpliría en Jerusalén.  Además, Moisés logró la salida del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto.  El Señor Jesús logró lo mismo, pero en sentido espiritual, (Col. 1:13). 

Al presentarse vivos y conversando con el Señor, es confirmación de que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.  Aunque habían muerto, vivían.  Aunque el Señor moriría, vivirá.  Al descender del monte, habiendo ya presenciado la transfiguración, les ordena diciendo, “No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos” (Mat. 17:9).  ¿Será posible que pueda resucitar?  La transfiguración les nutrió su fe.

La Transfiguración Anticipa La Resurrección A Vida Del Cristiano   

La transfiguración, lo que vieron estos tres discípulos, Pedro, Jacobo, Juan, y el registro de Mateo, Marcos, Lucas, y Pedro, es como una ventanita que nos han abierto hacia al futuro para ver la gloria que le espera al creyente en Cristo Jesús. 

Los que han muerto en Cristo, viven, y están en un lugar seguro (Apoc. 14:13).  El fiel tiene la esperanza de resucitar y vivir con Cristo (1 Tes. 4:13-18).  El cristiano también tiene la promesa de algún día aparecer en gloria.  Juan, que fue testigo de la visión dice, “Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es (1 Jn. 3:2).

                                             — J. L. Maldonado (2/2/2021)