La seriedad de hacer una promesa (sea a Dios o al hombre)

La seriedad de hacer una promesa (sea a Dios o al hombre)

24 de marzo de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.”

Eclesiastés 5:4

Aunque este texto es muy conocido por los cristianos, pocas veces se medita en la seriedad y en las consecuencias que implica hacer una promesa a Dios y no cumplirla. Muchas veces somos insensatos (imprudentes, inmaduros) al realizarlas y Dios no se complace en ello, como indica este versículo.

El propósito de este escrito es ayudarnos a tomar conciencia de la seriedad que implica hacer una promesa, sea a Dios o al hombre.

I. ALGUNA VEZ TODOS HEMOS HECHO UNA PROMESA A DIOS.

El momento en que generalmente hacemos promesas es cuando estamos afectados emocionalmente por alguna circunstancia, como por ejemplo: problemas, aflicciones, enfermedades, etc. Es en esos momentos que habitualmente de nuestra boca sale una frase como la siguiente: “Señor si tú me ayudas con este problema yo te prometo que haré tal cosa…”

Pero no solo hacemos promesas cuando estamos afectados emocionalmente, sino que también las hacemos cuando queremos tener o lograr algo, y otras veces salen por la emoción del momento.

Y cuando llega la respuesta deseada lo más común es que no cumplimos con lo que prometimos. Pasan los días, las semanas, los meses y los años, y nada. Muchas veces no cumplimos, no porque no podamos, sino que al salir del problema, simplemente olvidamos que hicimos una promesa, sea a Dios o al hombre (Aclaración: Cuando digo hombre hablo en término genérico, incluyo a la mujer).

Definición de promesa: Promesa es un compromiso voluntario que asume una persona con otra a través de la palabra. Es cuando una de las partes compromete a realizar algo por la otra persona, ya sea por voluntad propia o en respuesta a algún favor recibido dentro de cierto lapso. Hacer una promesa es un compromiso obligatorio que debe cumplir el que lo prometió.

Entonces y basándonos en esta definición,  cuando le pedimos a Dios que haga algo por nosotros  y nosotros a la vez, de forma voluntaria, en gratitud le prometemos hacer algo a cambio, lo que estamos haciendo es asumir un compromiso, el cual estamos obligados a cumplir, más cuando Dios ya cumplió con su parte.

II. LA SERIEDAD DE HACER UNA PROMESA A DIOS

Número 30:2Cuando alguno hiciere voto al Señor, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.” 

Según este texto, nuestra alma queda “ligada” (atada) “con obligación” por las palabras que salieron de nuestra boca ¿Sabia esto? Note además que el texto dice no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca, o sea, que lo que prometimos si o si debemos cumplirlo. 

III. EL PELIGRO DE NO CUMPLIR LO QUE PROMETIMOS

¿Qué pasa si le ha prometido algo a Dios y no cumple con lo que prometió? Eso se transforma en un problema por demás peligroso, leamos Deuteronomio 23:21 “Cuando haces voto al Señor tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará el Señor tu Dios de ti, y sería pecado en ti.” ¿En que se transforma una promesa (voto) no cumplida? Claramente dice que se transforma en pecado, algo que no nos conviene, entonces ¿qué deberíamos hacer?… abstenernos de prometer.  Leamos dos textos que nos alientan a esto: Deuteronomio 23:22 “Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado”; Eclesiastés 5:5-6 5Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? ” Como observara usted NO está obligado a prometer algo a Dios si necesita de su ayuda. En ninguna parte de la Biblia se enseña esto, pero si se alienta a que no lo haga, por el peligro de no cumplir, cosa que se transforma en pecado.

El Señor Jesucristo también enseño esto en Mateo 5:33-37 Cuántas veces le hemos dicho a alguien “¡Te lo juro por Dios!”, “¡Te lo juro por mis hijos!”, etc. El Señor dice Pero yo os digo: No juréis (prometer) en ninguna manera;…”, sino que nuestro hablar sea “Sí, sí; No, no porque lo que es mas de esto mal procede”. Si usted necesita algo de parte de Dios, solamente tiene que pedírselo en oración y punto, no vaya más allá de eso. No prometa, Dios no pide ni necesita esto para obrar a nuestro favor.

Si vamos a hacerle una promesa debemos pensar bien lo que vamos a decir: Proverbios 20:25 “Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar”. Muchas veces le prometemos  cosas a Dios sin meditar en lo que le estamos diciendo. Antes de hacer una promesa a Dios debe pensar detenidamente lo que va a decir, y considerar si  vas a ser capaz de cumplirlas, aunque lo mejor es cerrar nuestra boca antes que nos haga pecar por insensatos (Eclesiastés 5:6)

IV. PROMESAS HECHAS A LOS HOMBRES

Hasta ahora hemos visto la insensatez de hacer una promesa a Dios y el peligro de no cumplir. Pero… ¿Qué sucede cuando le hacemos una promesa a un hombre o una mujer, sea conocido o no?, leamos Proverbios 6:1,21Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, Si has empeñado tu palabra a un extraño, 2Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios.”

Cuando hacemos una promesa a un hombre, no importa si le conocemos o no, quedamos  atados (presos) por las palabras que dijimos, lo mismo que sucede cuando le hacemos promesa a Dios. La única forma de quedarnos libre de nuestras promesas es cumplir lo que prometimos. ¿Ve ahora la seriedad de prometer?

CONCLUSIÓN

Como vimos una promesa no caduca, sigue vigente tal cual el día en que se hizo. Si usted hizo a Dios una promesa y cree que Dios se olvidó porque su vida transcurre con total normalidad, y que no hay consecuencia, le invito a leer Mateo 12:36-3736 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

Por más que hayan pasado años, esa promesa no caduca, aún sigue vigente tal cual el día en que se hizo. No nos olvidemos que nuestra alma está ligada a la promesa hasta que la cumplamos.

¿Qué pasa si ya no puede cumplir una  promesa que hizo, por ejemplo por la edad o que la persona haya fallecido o nos sucedió algo que nos imposibilite?  Aunque el tema de una promesa no cumplida no deja de ser serio, no es imperdonable si lo lleva al Señor en verdadera confesión de arrepentimiento, lea 1 Juan 1:9 Dios conoce todo lo que nos acontece y no nos obligará a cumplir votos hechos imprudentemente, si es que realmente no podemos cumplirlos. Pero si no hay impedimento debemos cumplir lo más pronto posible, sea a Dios o al hombre. (Lucas 19:8). Recuerde que Dios no puede ser burlado (Gálatas 6:7)

Antes de prometer algo, a Dios o a un hombre, piense bien en las consecuencias.  Una vez que prometa algo ya no hay vuelta atrás hasta que cumpla con lo que prometió. Una promesa no cumplida es considerado pecado, recuerde esto.

¿Ha hecho una promesa a Dios? ¿Ha hecho una promesa a un hombre o mujer? ¡No tarde en cumplirla!

Me despido esperando que este escrito sea de beneficio en su crecimiento espiritual. Recordemos que el Señor Jesús viene: Apocalipsis 22:20 “Ciertamente vengo en breve” 

ALEJANDRO CORREA

Evangelista en Comodoro Rivadavia

Chubut – Argentina