«Dejemos la Biblia de lado»

«Dejemos la Biblia de lado»

26 de febrero de 2022 0 Por volviendoalabiblia.org

Cada vez es más común saber de personas que, luego de haber sido creyentes por gran parte de sus vidas, finalmente renunciaron a su fe. La razón principal que muchos de ellos presentan para renunciar a Dios, es que, no pueden encontrar ninguna prueba para verificar su existencia. Ellos no están conformes de que se les remita a la Biblia, pues, para ellos tampoco es confiable, dudando de su veracidad. Por tanto, ellos quieren evidencias de la existencia de Dios; pero, descartando el uso de la Biblia.

Lo que se está tratando de hacer aquí, es establecer las reglas básicas para el debate. Muchos incrédulos dirán, “dejen la Biblia fuera de esto” cuando hablen de Dios, la creación, la verdad absoluta, la moralidad o la Biblia misma. Por lo general, afirmarán que al dejar la Biblia fuera de esto, todos los participantes comenzarán a dialogar en un terreno neutral. Sin embargo, este no es un terreno neutral. Los cristianos nos apoyamos en la Palabra de Dios, es nuestro fundamento (cfr. Lucas 6:47–49), y todo lo que creemos y la manera en que vivimos se basa en lo que ella dice. Entonces, si dejamos fuera nuestros mismos cimientos, nuestro edificio de defensa se derrumbará.

Fácilmente, podría cambiar esto y pedirles a los incrédulos que desacrediten la existencia de Dios, pero solo después de descartar sus propias ideas y usar nada más que la Biblia. (Tenga en cuenta, sin embargo, que de ninguna manera estoy insinuando que los cristianos dejen de pensar cuando creen en la Biblia; de hecho, es todo lo contrario). El caso es que, utilizamos la Biblia porque es la Palabra de Dios y es nuestro fundamento. Sin embargo, el fundamento del no cristiano es el razonamiento del hombre autónomo (es decir, el razonamiento basado únicamente en el intelecto de uno y no en la Palabra de Dios). En esencia, estamos enfrentando al no creyente contra Dios y su razonamiento en lugar del nuestro (cfr. Isaías 55:8-9).

Ahora quiero hablar sobre la noción de la neutralidad: no existe tal cosa. Un ateo no es neutral cuando argumenta en contra de la existencia de Dios, ni lo es un cristiano cuando argumenta a favor de la existencia de Dios. Cada uno debe presuponer una creencia acerca de Dios antes de establecer la lógica que permita argumentos “a favor” o “en contra” de Él. Vemos en las Escrituras que todo conocimiento verdadero proviene, en última instancia, de Cristo. Pablo dijo que en Cristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas” (Colosenses 2:3-4). Cristo también aclaró el mito de la neutralidad cuando dijo: “El que no es conmigo, contra mí es” (Mateo 12:30; Lucas 11:23). Si estamos de acuerdo con el escéptico cuando nos pide “dejar la Biblia fuera de esto” por el bien de la “neutralidad intelectual”, entonces en el momento en que lo hacemos, ya no estamos con Cristo, sino que nos hemos unido al escéptico y en realidad nos estamos haciendo pasar nosotros mismos contra Cristo y su Palabra. Entonces, cuando se habla de Dios y del hecho de que Él es el único Dios verdadero, no podemos descartar su Palabra.

Pero, nos dirán, “¿y qué evidencia hay de que la Biblia es verdadera?” Sin embargo, el problema no tiene que ver con la “evidencia”, sino con el hecho de no aceptar que lo es. De hecho, cuando se presupone que la Biblia debe ser “probada”, entonces cualquier tipo de evidencia que vea puede interpretarse en contra de la Biblia. Pero los cristianos, que comienzan con la presuposición de que la Biblia es verdadera, pueden explicar la evidencia de manera lógica, consistente y correcta. Pero quizás la mejor evidencia de que la Biblia es verdadera es que, si no lo fuera, las leyes de la lógica y la moralidad, e incluso nuestra propia existencia, no serían posibles. Sin un Dios lógico, que creó todo, incluyéndonos a nosotros, a su propia imagen (razón por la cual podemos usar las leyes de la lógica), no hay razón para creer que hay algún orden, causalidad o lógica en el universo. Por ejemplo, el hecho de que las leyes físicas y químicas de la naturaleza sean ordenadas y lógicas (cfr. Jeremías 33:25), hace sentido que un Dios ordenado y lógico crearía un universo que muestre algunas de sus características (cfr. Romanos 1:20). En cambio, si el universo fuera solo un accidente cósmico aleatorio, no hay razón para que siga ciertas leyes, ni debería haber ninguna razón por la que pudiéramos entender nada de él. No hay forma de que un naturalista explique por qué existen estas leyes o de dónde vienen, y con la mano en la cintura decir, “Así es como sucedió”, lo cual es dar un gran salto de fe ciega. Así, tanto el cristiano como el no cristiano deben poner su fe en algún lugar como punto de partida; y nosotros, elegimos poner nuestra fe en la Palabra perfecta y revelada de Dios (cfr. 2 Timoteo 3:16-17).

Lorenzo Luévano

Evangelista.