Señales de falsa humildad

8 de enero de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

La humildad es la meta que todo cristiano debe aspirar a obtener. Al igual que la santificación, sin la cual no podremos ver al Señor (Hebreos 12:14), la humildad es necesaria para poder ser la clase de siervo que el Señor quiere que todos y cada uno de nosotros seamos (Juan 13:12-17). Pero la humildad (unida muy cercana a la mansedumbre) es una de esas cualidades que, por lo regular, el que la posee no lo sabe, pero todos alrededor de esa persona lo reconoce. En el momento en que una persona piensa de sí mismo que es humilde, en realidad, no lo es. Aunque Jesús menciono en una ocasión que él era “humilde de corazón” (Mateo 11:29), el contexto muestra que cuando hizo esa declaración, no fue para alabarse a sí mismo, sino para que sus seguidores entendieran que lo que él ofrecía era bueno y deseable, que él no era una carga para los que le siguiesen.

La versión de la Biblia en Ingles, New International Version, dice en Colosenses 2:18 “No dejen que alguien que se deleita en falsa humildad y la adoración de ángeles, los descalifique.” Sí, es triste, pero verdad, que hay personas que se deleitan en descalificar a otros al promoverse a ellos mismos como personas de mucha humildad. ¿Cómo podemos reconocer la falsa humildad? A continuación, veremos algunas señales obvias de aquellos que se jactan de humildad, más no la conocen.

1. La falsa humildad utiliza la fe para justificar su crueldad y mal proceder. Así como los líderes judíos durante el tiempo de Jesús, a pesar de que ellos habían hecho lo contrario a lo que la ley de Moisés decía con referencia a un juicio justo, para aparentar ser piadosos, no entraron al pretorio, para así poder participar de la pascua (Juan 18:28). La falsa humildad se comporta cruel y despiadada, al mismo tiempo apelando a la piedad para aparentar estar bien ante Dios.

2. La falsa humildad se desvive en presumir sus logros. Ese tipo de humildad constantemente menciona lo que ha alcanzado, al mismo tiempo que mira con burla y desprecio los que no han obtenido lo mismo que él. De igual forma que el fariseo, se jacta de que Dios tiene gran suerte de tener a un siervo como el que tiene en él (Lucas 18:11-12). La falsa humildad se eleva tanto a sí misma, que, para ver el cielo, tiene que poner la mirada en el suelo.

3. La falsa humildad toma cada oportunidad para mencionar sus sacrificios. Aun cuando es irrelevante al tema, halla la manera de hablar de las penas que sufre en lo económico, laboral, en lo religioso. Pone de cabeza lo que la escritura dice, buscando la recompensa de la admiración de los oyentes, en lugar de la recompensa de Dios (Mateo 6:1, 2-4)

4. La falsa humildad utiliza un tono de voz manso, a la misma vez que habla cosas infladas y arrogantes (Judas 1:16). A quienes están de acuerdo con él, les alaba con un gran tono de admiración y respeto. A los que no concuerdan con él, les desprecia y hasta los hecha fuera del cuerpo de Cristo alegando que no son hermanos. Dijo Santiago “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10-12).

5. La falsa humildad se deleita en discusiones en lugar del dialogo. Busca pleitos en lugar de solución al conflicto. Habla cuando debería estar escuchando (Prov. 17:28). La falsa humildad no permite ver la posibilidad de que puede estar equivocado.

6. La falsa humildad profesa amar a Dios, mientras que actúa cruelmente con su prójimo. Por un lado, canta “Oh, cuanto amo a Cristo”, pero con los hechos lo niegan (Tito 1:16), pues el amor a Cristo se demuestra en el amor a los prójimos (Juan 13:34-35). Pero, ¿Cómo podrán amar al Señor al que no ha visto, cuando no aman a su hermano a quien sí ha visto? (1 Juan 4:20-21)

7. La falsa humildad publica constantemente lo humilde que es. Alguien que es realmente humilde, no sabe que lo es, pues concentra su esfuerzo en ayudar a otros (Fil. 2:3-5), y cuando alguien le menciona que es humilde, inmediatamente lo olvida, pues no busca el reconocimiento de los hombres (Gálatas 1:10), sino que busca el servir a Dios, aunque nadie lo conozca a él (1 Corintios 3:5, Mateo 23:11-12; 1 Pedro 5:6). La falsa humildad no es tarda ni perezosa en publicar a gran voz que alguien le ha dicho que es muy humilde, olvidando lo que dijo Jesús “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas (Lucas 6:26).

Al igual que las otras obras de la carne, la falsa humildad es manifiesta, es obvia, es claramente vista (Gal. 5:19). Al igual que otros pecados, nadie somos inmunes a la tentación de la falsa humildad. Más, sin embargo, la tentación será menor si nos dedicamos a servir las necesidades de otros, lo cual, es servir al Señor (Mateo 25:40). Entre más pongamos a Cristo como meta, menos estaré yo estorbando en el camino.

Guillermo Álvarez.

Evangelista.