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Bienvenidos a este nuevo sitio web, donde nos estaremos esforzando por compartir con usted una gran variedad de enseñanzas bíblicas para su edificación espiritual.

El apóstol Pablo declaró, «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15:4)

Cuando vivimos sirviendo al Señor, habrá momentos de desánimo y hasta derrotas. Por eso, debemos aprender a mirar la Palabra de Dios. Ahí es donde encontraremos el aliento que necesitaremos para continuar y glorificar al Señor. Nuevamente, podemos mirar a Jesús como nuestro ejemplo. Cuando fue tentado, usó la Palabra de Dios (Mateo 4:1-11). Cuando estaba en la cruz, citó las Escrituras tres veces (Mateo 27:46; Juan 19:28; Lucas 23:46). Esto nos muestra que, en los tiempos difíciles de su vida, Jesús usó la Palabra de Dios para su propio consuelo y fortaleza. Si él lo hizo, ¿Cuánto más nosotros necesitamos ese tipo de ayuda? Por lo tanto, el creyente debe estar familiarizado con la Biblia. Cuando lleguen los días difíciles, ¡y lo harán! Podemos correr hacia la Palabra de Dios y encontrar ayuda y fuerza para atravesar esos oscuros valles. Nadie dijo nunca que la vida en Cristo fuera fácil. Sin embargo, ¡no es una vida imposible! Cuando un creyente vive para el Señor, habrá ocasiones en las que sintamos ganas de rendirnos, pero la Escritura nos permitirá continuar para la gloria de Dios. Por cierto, cuando no pasamos tiempo en la Palabra, eso se notará. Nos volveremos carnalmente críticos, mezquinos, ingratos. Seremos intolerantes y sumamente difíciles de sobrellevar. Pero, cuando pasamos tiempo con la Palabra de Dios, también los buenos frutos serán evidentes. El Salmista dijo, «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105) ¡Qué mejor guía que esa!

Lorenzo Luévano Salas.

Evangelista.