El tema central de nuestra evangelización debe ser Cristo, no la iglesia

El tema central de nuestra evangelización debe ser Cristo, no la iglesia

8 de febrero de 2021 0 Por volviendoalabiblia.org

Definiendo términos y la cuestión en este artículo.

Comencemos definiendo el término “central”. Según el diccionario de la Real Academia Española, el vocablo “central” es definido en una de sus acepciones como: “Perteneciente o relativo al centro […] esencial, fundamental, básico”. Esto no quiere decir que Cristo sea el único tema de la biblia. Sino que Él debe ser el tema central de nuestra evangelización a los pecadores. Con esta definición, en relación con el enunciado de mi artículo, no pretendo decir que la iglesia no tiene importancia. La iglesia tiene importancia porque es un tema bíblico. La definición no excluye a la iglesia como un asunto importante. Solo una persona prejuiciosa podría pensar que, con el enunciado de este tratado, yo esté intentando decir que la iglesia no tiene importancia alguna. Entonces, aclarado este asunto, pasemos a la cuestión: “El tema central de nuestra evangelización debe ser Cristo, no la iglesia”. ¿Qué pretendo decir con esto? Bueno, que cuando vayamos a evangelizar a los perdidos o no cristianos para que se conviertan al Señor sea Cristo, precisamente, el tema central de nuestra evangelización. Que Él sea el centro de nuestra enseñanza a los inconversos. Que Jesús sea tema esencial, fundamental, básico y primario que deba enseñarse a ellos. El enfoque de nuestra evangelización debe ser guiar al pecador a Cristo. Dirigir su atención hacia el Señor. Que el pecador ponga su mirada y corazón en el Señor. Que ponga su confianza en Él. Y para lograrlo, debemos poner enfáticamente a Cristo como el tema central de nuestra evangelización. No obstante, y como sucede hoy en día por parte de algunos (pues, sería injusto generalizar), el tema central de la evangelización no es Cristo, sino la iglesia. Y con esto me refiero a evangelizar hablándole a los inconversos, en primera instancia, de aspectos de la iglesia local. Por ejemplo, “evangelizándoles” diciendo que la iglesia celebra la cena del Señor cada domingo. Que se recogen ofrendas voluntarias. Que el cántico es vocal, no instrumental. Que no hay orquestas musicales. Que solo varones dirigen el culto. Que no hay un solo y único pastor, ni profeta, ni apóstol, ni diaconisa. Que la iglesia no es un centro social, ni de entretenimiento, ni de recreación. Que no hay vendimias, ferias y rifas en la iglesia. Que no hay danzas, ni coros ni cuartetos. Que el “nombre” de la iglesia es “La Iglesia de Cristo”. Y, así, algunas otras cosas relacionadas con la iglesia local. Ahora bien, con esto no estoy diciendo que nunca tengamos que explicarle a un no cristiano o inconverso las diferencias entre la doctrina de Cristo y las doctrinas de las denominaciones religiosas. Eso se puede explicar. De hecho, y si el caso lo amerita, se debe. Pero, el tema central que los perdidos necesitan oír, es acerca de Cristo y todo lo que implica saber de Él para recibir el perdón de pecados. ¡En ese sentido, Cristo debe ser el tema central de nuestra evangelización!

Lo que enseñaron los fieles predicadores del Nuevo Testamento.

Vamos a considerar ahora, algunas declaraciones del Nuevo Testamento que describen lo que enseñaron, en primera instancia, apóstoles y evangelistas del Nuevo Testamento. Tenemos el caso del apóstol Pedro en el día de Pentecostés. Si nos centramos en el leer el libro de los Hechos, en el capítulo 2 y versículos 22-28, 30-32, 36; notaremos (¡sin lugar a dudas!) que el tema central de la predicación de Pedro a los judíos inconversos fue acerca de Jesús. También, y al leer Hechos capítulo 8 y versículos 5 y 12, el tema central de la enseñanza del evangelista Felipe fue acerca de Cristo. De hecho, en el versículo 35 del mismo capítulo, Lucas describe que Felipe le anunció al africano el evangelio de Jesús. Luego, en el capítulo 11 y versículos 20 (y según el texto griego), ciertos varones estuvieron “evangelizando” por medio de hablar (acerca) del Señor Jesús. Finalmente, tenemos el caso del apóstol Pablo. Según su primera carta a los Corintios, Pablo les recuerda a los santos de ese lugar, que él (cuando llegó a ellos) los evangelizó (según el texto griego) con el evangelio. Luego, y según el versículo 3, esta evangelización consistió en enseñarles, en primer lugar, ciertas enseñanzas del evangelio, lo que él también recibió. Según los lexicógrafos Vine y Thayer, Pablo está diciendo que, lo descrito en los versículos del 3 al 8, esto es, la muerte, sepultura, resurrección y apariciones de Cristo, fue lo que antes de todo (primeramente) el apóstol les entregó a los Corintios. Estas cuestiones acerca de Cristo fueron las que Pablo enseñó a los incrédulos en Corinto en primer lugar. Esto concuerda perfectamente con lo dicho por Pablo en su primera carta a los Corintios capítulo 2 y versículos 1 y 2, y lo que relata Lucas en Hechos 18:5. Con esto, no estoy diciendo que el evangelio consta y contiene única y exclusivamente estas enseñanzas. Lo que estoy afirmando a la luz de las palabras de Pablo, es que lo primero que el apóstol entregó a los pecadores en Corinto fueron estas enseñanzas acerca de Cristo. Definitivamente, Cristo fue el tema central en la evangelización de Pablo a los Corintios, y todos debemos seguir tal ejemplo. Pablo no llegó a los Corintios evangelizándoles y diciéndoles (en primer lugar) que conocieran a la iglesia de Cristo de Jerusalén, “la única iglesia verdadera”, la que toma la cena del Señor cada domingo, recoge ofrendas voluntarias, alaba vocalmente, predican y oran solo los hombres, de modo tal que se arrepintieran de sus pecados, de sus vilezas, de sus transgresiones y decidieran, así, bautizarse para el perdón de ellos. No, él llegó hablándoles, primeramente, de Cristo y de Su cruz, que es el tema central de nuestra evangelización.

Luis Adriano Barros.

Evangelista.