La verdad bíblica sobre la masturbación y la moralidad sexual

La masturbación es un tema tabú que a menudo se evita en la Iglesia y en la sociedad en general. Aunque puede ser incómodo hablar de ello, es importante discutir la verdad bíblica sobre la masturbación y la moralidad sexual. A continuación, exploraremos lo que la Biblia dice sobre la masturbación y cómo podemos aplicar estos principios a nuestras vidas.

¿Qué es la masturbación?

La masturbación es la estimulación de los órganos sexuales para producir placer. A menudo se realiza mediante la fricción de los genitales con las manos o con objetos. La masturbación puede ser practicada tanto por hombres como por mujeres.

¿Qué dice la Biblia sobre la masturbación?

La Biblia no menciona específicamente la masturbación, pero aborda el tema de la sexualidad y la pureza sexual. En 1 Corintios 6:18, se nos dice que «huyamos de la inmoralidad sexual». En Gálatas 5:19, se mencionan «las obras de la carne» que incluyen la inmoralidad sexual. La Biblia también nos dice que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo en 1 Corintios 6:19-20 y que debemos glorificar a Dios con nuestros cuerpos.

¿Es pecado la masturbación?

La respuesta no es tan simple.

La masturbación en sí misma no es mencionada en la Biblia como pecado, pero la lujuria y la inmoralidad sexual sí lo son. Si la masturbación se realiza con lujuria y pensamientos impuros, es pecado. Si la masturbación se realiza como una forma de aliviar la tensión sexual de manera saludable y sin pensamientos impuros, no es pecado.

¿Cómo podemos aplicar estos principios a nuestras vidas?

Es importante recordar que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y debemos cuidarlos con pureza. Si la masturbación se realiza como una forma de aliviar la tensión sexual de manera saludable y sin pensamientos impuros, no hay nada malo en ello. Sin embargo, si la masturbación se realiza con lujuria y pensamientos impuros, debemos tratar de evitarla.

Además, es importante buscar la ayuda de Dios para superar cualquier adicción sexual, incluyendo la masturbación. Debemos orar y buscar la ayuda de amigos y líderes espirituales para ayudarnos a superar cualquier tentación sexual.

La verdad bíblica sobre la masturbación y la moralidad sexual es que debemos cuidar nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo y buscar la pureza en nuestras vidas. Si la masturbación se realiza de manera saludable y sin pensamientos impuros, no hay nada malo en ello. Pero si se realiza con lujuria y pensamientos impuros, debemos tratar de evitarla y buscar la ayuda de Dios para superar cualquier adicción sexual.