Cual es el Proposito de Dios para el Ser Humano

El Propósito de Dios para el Ser Humano

Desde tiempos ancestrales, los seres humanos hemos buscado respuestas a preguntas fundamentales sobre nuestro origen, propósito y destino. Dentro de la fe cristiana, la Biblia representa la máxima autoridad en la revelación divina, y en ella encontramos una guía invaluable para comprender el propósito que Dios tiene para nosotros como seres humanos. A través de diversos acontecimientos religiosos relatados en la Biblia, podemos discernir claramente cuál es ese propósito y cómo podemos vivir de acuerdo con él.

La Creación del Hombre

En el libro del Génesis, encontramos el relato de la creación de la humanidad. Según la Biblia, Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza y le confirió dominio sobre la tierra y todas las criaturas que la habitan. Esta creación nos revela que somos seres especiales, dotados de inteligencia, emociones y voluntad, y destinados a vivir en comunión con nuestro Creador.

La Caída y la Necesidad de Redención

No obstante, la historia de la humanidad también está marcada por la desobediencia y el pecado. En el relato del Génesis se narra cómo Adán y Eva, nuestros primeros padres, cayeron en la tentación y desobedecieron el mandato divino. Esta desobediencia trajo como consecuencia la separación entre Dios y el ser humano, generando una necesidad urgente de redención para restablecer la relación perdida.

La Promesa de Redención

A pesar de la caída, Dios, en su infinito amor y misericordia, no abandonó a la humanidad. En diversos pasajes de la Biblia, encontramos la promesa de un Redentor que restauraría la relación entre Dios y el ser humano. Esta promesa se cumple en la persona de Jesucristo, quien, mediante su vida, muerte y resurrección, ofrece la posibilidad de reconciliación con Dios y la oportunidad de vivir en plenitud de acuerdo con el propósito divino.

El Propósito de Dios Revelado

El propósito de Dios para el ser humano se revela a lo largo de las Escrituras y puede resumirse en dos mandamientos fundamentales: amar a Dios y amar al prójimo. Estos mandamientos, presentes tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, nos enseñan que nuestra existencia tiene una dimensión vertical, en relación con Dios, y una dimensión horizontal, en relación con nuestros semejantes. Este propósito nos llama a vivir vidas marcadas por el amor, la justicia, la compasión y la solidaridad con aquellos que nos rodean.

Una Vida de Discipulado

Vivir de acuerdo con el propósito de Dios implica llevar una vida de discipulado, siguiendo los pasos de Jesucristo y buscando constantemente su voluntad. Esto implica renunciar a nuestras propias ambiciones y deseos egoístas, y someternos al liderazgo de Cristo en todas las áreas de nuestra vida. Al hacerlo, nos convertimos en instrumentos de Dios para llevar su amor y su verdad a un mundo necesitado de esperanza y salvación.

En resumen, el propósito de Dios para el ser humano se revela a través de la Biblia y se resume en amar a Dios y amar al prójimo. Este propósito abarca todas las áreas de nuestra vida y nos llama a una vida de discipulado, siguiendo los pasos de Jesucristo. Al vivir de acuerdo con este propósito, encontramos plenitud y signficado en medio de un mundo cambiante y necesitado.