El Diezmo en el Nuevo Testamento 3 Razones Biblicas

El Diezmo en el Nuevo Testamento

En la teología cristiana, el diezmo es un aspecto importante de la vida religiosa y ha sido practicado durante muchos siglos. En este artículo, exploraremos el diezmo en el Nuevo Testamento y destacaremos tres razones bíblicas que respaldan esta práctica.

Razón 1: La enseñanza de Jesús sobre el diezmo

En los Evangelios, encontramos varios pasajes donde Jesús habla sobre el diezmo. En uno de ellos, Jesús reprende a los fariseos por su enfoque legalista del diezmo, pero también enfatiza la importancia de cumplir con esta práctica. Él dice: “¡Ay de vosotros, fariseos! Porque diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, pero pasáis por alto el juicio y el amor de Dios. Esto es lo que debíais haber practicado, sin dejar de hacer aquello.” (Lucas 11:42).

De estas palabras, podemos deducir que Jesús no estaba en contra del diezmo en sí mismo, sino que criticaba la actitud hipócrita de los fariseos que lo practicaban sin tener en cuenta la justicia y el amor.

Razón 2: El ejemplo de los primeros discípulos

Después de la resurrección de Jesús, la iglesia primitiva surgió y los primeros discípulos se convirtieron en líderes de esta nueva comunidad de creyentes. En el libro de Hechos, se nos dice que los creyentes “vendían sus propiedades y posesiones, y las compartían con todos, según la necesidad” (Hechos 2:45).

Este pasaje muestra que los primeros cristianos practicaban una forma de comunismo cristiano, donde todos contribuían según sus posibilidades para el bienestar común. Seguramente, parte de esta contribución incluía el diezmo como una forma de apoyar a la comunidad y garantizar su sostenibilidad.

Razón 3: La enseñanza apostólica en las epístolas

En las epístolas del Nuevo Testamento, escritas por los apóstoles, también encontramos referencias al diezmo. El apóstol Pablo, por ejemplo, insta a los creyentes a “dinero en la medida en que ha prosperado” (1 Corintios 16:2) y a “honrar al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 3:9).

Aunque Pablo no menciona explícitamente el diezmo, sus palabras sugieren una actitud de generosidad y dar de manera proporcional a los recursos que se poseen. Esto podría interpretarse como una confirmación implícita de la práctica del diezmo.

En resumen, la enseñanza de Jesús, el ejemplo de los primeros discípulos y la enseñanza apostólica en las epístolas respaldan la práctica del diezmo en el Nuevo Testamento.